Asociación entre migraña y ojo seco

José Manuel Alonso Maroto, Idoia Domínguez Arroyo, Carmen Gordón Bolaños, Ian Roberts Martínez-Aguirre. Oftalmología, Hospital Universitario de Burgos, Burgos.

Palabras clave: ojo seco, migraña, dry eye disease, migraine headache

Abstract

Este estudio pretende determinar el grado de asociación entre ojo seco y migraña. Se realiza un estudio retrospectivo de casos y controles que incluye a 72969 pacientes procedentes de centros de atención médica afiliados a la Universidad de Carolina del Norte, en un periodo comprendido entre el 1 de mayo de 2008 y el 31 de mayo de 2018. Se concluye que los pacientes con migraña tienen más probabilidades de tener ojo seco como comorbilidad asociada, en comparación con la población general.

This study aims to determine the strength of the association between dry eye disease and migraine headaches. A retrospective case-control study was conducted were 72969 patients from University of North Carolina-affiliated health care facilities were included from May 1, 2008, through May 31, 2018. It was concluded that patients with migraine headaches are more likely to have comorbid dry eye disease compared with the general population.

 

ARTÍCULO

La enfermedad del ojo seco es un trastorno que afecta aproximadamente al 7,4% hasta el 33,7% de la población general1. Esta alteración multifactorial de la película lagrimal y la superficie ocular produce síntomas de incomodidad, alteración visual, aumento de la osmolaridad e inestabilidad de la lágrima, provocando inflamación de la superficie ocular, con la consecuente disminución de calidad de vida2. También es alta la prevalencia de cefaleas migrañosas en la población general, llegando a 14.2% en algunos países3.

Este estudio analizó una base de datos de 72969 pacientes atendidos en centros médicos asociadosa la Universidad de Carolina del Norte (UNC), durante 10 años. Fueron incluidos en el estudio aquellos pacientes con diagnóstico de migraña (5352) y presencia de ojo seco (9638), estratificándolos por edad y sexo. Posteriormente se excluyeron aquellos pacientes con factores de confusión asociados con el ojo seco, como son el uso de medicamentos (antidepresivos tricíclicos, antihistamínicos o diuréticos), enfermedades asociadas (artritis reumatoide, enfermedad de Sjögren), así como historial de cirugía refractiva o de catarata.

Tras analizar los resultados se observó que existían 1,72 (IC 95%, 1,60-1,85) probabilidades de padecer ojo seco junto a migraña, con respecto a aquellos pacientes que son diagnosticados solamente de migraña. Después de excluir a los individuos con factores de confusión, las probabilidades disminuyeron a 1,42 (IC 95%, 1,20-1,68).

Este estudio identificó un riesgo 20% mayor de padecer ojo seco, existiendo un diagnóstico previo de migraña. Se observó, asímismo, una incidencia mayor en pacientes entre 55 a 64 años.

 

COMENTARIO

El mecanismo exacto de la relación entre la migraña y el ojo seco no está claro. Sin embargo, está bien establecido que los procesos inflamatorios subyacentes desempeñan un papel importante en la patogénesis de ambos trastornos4. Los cambios inflamatorios en el ojo seco pueden desencadenar eventos similares en el tejido neurovascular, conllevando al inicio y propagación de migrañas, o viceversa. Además, la sequedad excesiva de la superficie ocular puede provocar una señal refleja a través del nervio trigémino, que posteriormente podría desencadenar auras y ataques agudos de migraña, dado el papel de dicho ganglio en la fisiopatología de las mismas5.

El estudio presenta algunas limitaciones. En primer lugar, al ser un estudio retrospectivo, no se puede establecer si existe una asociación temporal entre la cefalea migrañosa y el ojo seco. Por otro lado, al estar basado en un determinado grupo poblacional asociado a la UNC, podría disminuir la generalización de los resultados. A pesar de ello, la gran población de estudio y los análisis estadísticos resultantes muestran un fuerte vínculo entre las cefaleas migrañosas y ojo seco. Esta asociación probablemente se ve afectada de alguna forma por el sexo y/o la edad.

Existen otros artículos en la literatura que apoyan los resultados arrojados por este estudio, aunque la muestra de pacientes sea mucho menor6 o los resultados menos extrapolables a la población general7.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Gayton J. Etiology, prevalence, and treatment of dry eye disease. Clin Ophthalmol [Internet]. 2009 Jul 7 [cited 2019 May 6];3:405. Available from: http://www.dovepress.com/etiology-prevalence-and-treatment-of-dry-eye-disease-peer-reviewed-article-OPTH
  2. The Definition and Classification of Dry Eye Disease: Report of the Definition and Classification Subcommittee of the International Dry Eye Workshop (2007). Ocul Surf [Internet]. 2007 Apr 1 [cited 2019 May 6];5(2):75–92. Available from: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1542012412700812?via%3Dihub
  3. Burch RC, Loder S, Loder E, Smitherman TA. The Prevalence and Burden of Migraine and Severe Headache in the United States: Updated Statistics From Government Health Surveillance Studies. Headache J Head Face Pain [Internet]. 2015 Jan [cited 2019 May 6];55(1):21–34. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25600719
  4. Celikbilek A, Adam M. The relationship between dry eye and migraine. Acta Neurol Belg [Internet]. 2015 Sep 18 [cited 2019 May 6];115(3):329–33. Available from: http://link.springer.com/10.1007/s13760-014-0359-y
  5. Wong M, Dodd M-M, Masiowski P, Sharma V. Tear osmolarity and subjective dry eye symptoms in migraine sufferers. Can J Ophthalmol [Internet]. 2017 Oct 1 [cited 2019 May 6];52(5):513–8. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28985814
  6. Koktekir BE, Celik G, Karalezli A, Kal A. Dry Eyes and Migraines. Cornea [Internet]. 2012 Dec [cited 2019 May 6];31(12):1414–6. Available from: http://content.wkhealth.com/linkback/openurl?sid=WKPTLP:landingpage&an=00003226-201212000-00010
  7. Lee CJ, Levitt RC, Felix ER, Sarantopoulos CD, Galor A. Evidence that dry eye is a comorbid pain condition in a U.S. veteran population. Pain reports [Internet]. 2017 Nov 1 [cited 2019 May 6];2(6):e629. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29392243
Publicado
2019-06-11